miércoles, 6 de junio de 2007

Descuido voluntario.

Lo primero que tomó fueron sus discos, luego los libros, y una montaña de partituras, faltaban muchas cosas, platos, cubiertos, alguna silla, cosas que cualquier persona sensata llevaría en primer término.

A él no le importaba todo aquello que le ayudara a lidiar con la vida externa, tuvo 2 banquitos y una silla a instancia de sus padres, si por él fuera no había problema en sentarse en el piso, dormía sobre un delgado colchón, tan delgado que sus omóplatos terminaron siendo muy buenos amigos del piso de madera.

Pero mientras tuviera su música, sus libros, todo lo demás podía esperar. No es que a él le gustara vivir rodeado de vacío, es que en ese momento sólo le interesaba poblar el vasto territorio de su alma en ruinas, y la probabilidad de lograr eso con un juego de living eran prácticamente nulas.

De a poco fue trayendo mas cosas, la guitarra, la computadora, algunos adornos, fotos familiares; sus padres le dieron dos cajas repletas de elementos de cocina y diez cajas llenas de sabiduría.

Veía su cuarto, que parecía irse derritiendo a medida que sacaba más y más cosas, hasta que finalmente solo quedó un simple charco, y allí vio flotando el recuerdo de sus viejos amores, fue en vano esperar que se evaporara bajo el tibio sol del olvido, decidió que era mejor dejarlo allí, su corazón no tenía la fuerza necesaria para cargar tanto equipaje.

4 comentarios:

Lola dijo...

Otro texto muy bonito Cello!
Muy lindas imágenes!
Queremos más; queremos más!!

Toscayne dijo...

Qué clase de persona escribe esas cosas? No me importa, pero me gusta mucho.

Congratulatios Cello!!!!

Anónimo dijo...

Capo!!
Esto está bueno, bueno, eh???
Te congratulo, y me despido

Pd.: me alegro de haber vuelto por aquí para encontrarme con estas cositas...
AbraTzo

SVA

Sandra dijo...

Mi viejo amigo Cellorum, este escrito y el que sigue me dejaron muda (difícil eh). Qué bueno haber vuelto a leerte!